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Señoras Rosa Luna y Martha Gularte (Homenaje). (Exposición de la señora representante Gloria Rodríguez, por el término de 20 minutos) Se pasa a considerar el asunto que figura en segundo término del orden del día: "Señoras Rosa Luna y Martha Gularte (Homenaje). (Exposición de la señora representante Gloria Rodríguez, por el término de 20 minutos)".
La Mesa quiere dar cuenta a la Cámara de que en el palco derecho, en razón del homenaje, se encuentran presentes las señoras Florencia Gularte, Graciela Gularte, Alejandrina Da Luz y Aidé Corvalán de Gularte, y los señores Julio Medina, Juan Gularte, José Pedro Gularte, Walter Mendaro y Héctor Suárez. Tiene la palabra la señora diputada Gloria Rodríguez.
SEÑORA RODRÍGUEZ (Gloria).- Señor presidente: agradezco al Cuerpo por habernos brindado la oportunidad de realizar estos homenajes. Quiero saludar a quienes ya ha mencionado el señor presidente de la Cámara de Representantes, que se encuentran en el palco, pero también al Movimiento Afro Nacionalista, a la señora Teresa Barbat, del Movimiento de los Pueblos Originarios, al señor Enrique Volpe, de la organización Tang, y al Centro Josefa Oribe. En el marco del mes de la Mujer Afroamericana, Caribeña y de la Diáspora mes de julio, el mes de la afrodescendencia , difundimos la Ley N° 19.122 en diferentes ámbitos: la educación, la política, el arte, la cultura y la economía solidaria.
A ochenta años del nacimiento de Rosa Luna y a noventa y ocho años del nacimiento de Martha Gularte, en este día rememoramos a dos figuras icónicas, reconocidas por la sociedad como representantes de una de las expresiones del carnaval uruguayo, cuya mención se hace ineludible: ambas son merecedoras de una conmemoración específica.
Martha Gularte y Rosa Luna fueron mujeres que superaron todo tipo de obstáculo. En lo más duro de la noche, fueron genuinas figuras sociales y políticas. Hablamos de los íconos más grandes del candombe y de la cultura del país quienes, con su presencia y arraigo populares, abrieron las puertas para introducir el candombe y su arte en distintos sectores de la población. Decidieron aportar y portaron el estandarte de lo afrouruguayo cuando el candombe, si bien era popular, también era estigma: aún no había calado hondo en el seno de la sociedad.
Recién a partir de los años 80 el conjunto de la sociedad encuentra en los espacios afro una manifestación de resistencia a la dictadura; empieza a tocar el tambor, a interiorizarse de su cultura, a descubrir que tras las plumas y las lonjas había una semilla ancestral de resistencia. La intelectualidad se vuelca al carnaval y lo vigoriza a través de La Melaza, que surge de mujeres del teatro, mujeres que antes no tocaban las lonjas y ahora lo hacen.
Una mujer afro crece cuando su alma deja salir aquello que vibra al son del candombe; no es haciendo poses coreográficas en puntas de pie que se levanta a una cuerda de tambores y a la gente. Por eso, a su danza la impulsa el corazón y su linaje africano, y es ahí donde está el secreto del aplauso final. Las puntas pueden ir a verlas al ballet, no a un empedrado donde a pura lonja y madera trasmitimos el llamado ancestral de los afrodescendientes. La otra opción es ser una mujer bonita a la que un coreógrafo le marque unos pasos, le ponga un tocado y salga a la cancha confiando en que hace candombe, como si el ritmo pudiera hacerse. Sin intención de atribuir más importancia a una que a otra, comenzaré este homenaje destacando la figura de Martha Gularte. Nacida el 18 de junio de 1919 en Paso de los Novillos, Tacuarembó, fue la primera gran vedete de los años 50. Precisamente, es ella quien introduce en Uruguay el concepto mismo de vedete, tomado de París, Francia. Antes que ella, las únicas figuras femeninas tradicionales con que contábamos eran la bailarina de destaque y la mama vieja. Le tocó vivir una infancia dura, criada en orfanatos. Vivió en el asilo Dámaso Antonio Larrañaga del barrio Palermo, pero ninguna de estas circunstancias logró opacar, siquiera por un breve instante, la brillante luz de sus ojos ni su alegría. La visita a su escuela de la poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou la inició en la seducción de la poesía. A partir de entonces, escribir fue uno de sus mayores placeres, y eso se nota en sus obras, que son fiel testimonio de su vida. Destacada personalidad, luchadora por la comunidad negra, escribió su propio destino hacia una carrera brillante marcada por su personalidad con un encanto magnético. En 1949 debutó en el carnaval montevideano con la agrupación de José Antonio Lungo, Añoranzas Negras. Es a partir de ese momento que las comparsas de negros y lubolos incorporaron la nueva figura de la vedete, que además de impresionar por su baile se destacaba por su figura y sensualidad. Quienes fueron testigos de todo su esplendor afirman y aseguran que no habrá otra bailarina como Martha Gularte: experta en charlestón y en zapateo americano, no limitó su lado artístico solamente a eso, sino que también fue autora de distintas obras, como El barquero del Río Jordán, Canto a la Biblia y Con el alma y el corazón. Inclusive, formó parte de elencos cinematográficos, participando en varias películas, entre ellas, la internacionalmente reconocida En la puta vida. Fundadora de la Asociación Cultural Tangó en el año 1997, la trascendencia de esta mujer afrouruguaya quedará por siempre en la historia de nuestro país. Fueron algunas de sus más célebres frases lo decía Martha : "Conocí al diablo y me casé con Dios"; "Tengan cuidado: el mundo se está transformando en Sodoma y Gomorra". Lamentablemente, previo a su muerte sufrió el peor dolor por el que puede atravesar una madre: su hijo fue sido víctima de una brutal golpiza que lo dejó en coma por dos años y discapacitado, lo que le costó la muerte en 2013. Desde el ataque a su hijo hasta su fallecimiento, Martha no se apartó de su lado, orando junto a la cama de cuidados intensivos o instalada en los corredores del nosocomio, frecuentemente visitada por familiares y amigos. Martha Gularte fue encontrada sin vida, en posición de rezo, frente a la virgen negra de Aparecida. Es una grande que hoy homenajeamos en un mes tan especial, no solo para la colectividad negra sino para todos los uruguayos.
Ahora nos vamos a referir a Rosa Luna, una mujer con un carisma singular, nacida el 20 de junio de 1937 en el conventillo "Medio Mundo". Crea con su pueblo un vínculo que trasciende generaciones, más allá del importante y simbólico universo candombero en el Uruguay.
Hija natural, negra y pobre, Rosa trabajó de doméstica desde niña. Sufrió el maltrato de un padrastro, la explotación de sus patrones y la discriminación. Transcurrió una infancia y una juventud cargadas de dificultades que, sin embargo, no le pusieron a esta gran mujer impedimento alguno para brillar en lo más alto de una carrera que tuvo el éxito escrito en su destino. El talento natural, así como su esfuerzo inagotable y su generosidad desinteresada, dieron como resultado una mujer con una fortaleza única en la historia de nuestro país, que jamás será olvidada por sus aportes tan invaluables como genuinos. Entre ellos, fue pionera en llevar la danza afrouruguaya al exterior.
No podemos homenajear a este ícono de la cultura uruguaya sin hacer referencia a su lucha y a su militancia por los derechos de los afrouruguayos, siempre poniendo el interés de los demás por encima del suyo. Al decir del escritor Jorge Chagas, fue una activista; ninguna otra tuvo esto tan presente: activista de la comunidad negra, de la lucha por los derechos de todos; una gran defensora en todos los planos.
Debemos mencionar sus dos amores confesos: el Club Nacional de Football y el Partido Nacional, y su ferviente vocación por el wilsonismo. Ella se sentía del Club Nacional de Football y no se puede olvidar que, incluso tras ser agredida y saqueada en el ómnibus de regreso de La Plata en 1969, como guerrera que era, gritaba con todas sus fuerzas, "Nacional; Nacional". Tampoco podemos olvidar cuando defendió el honor de su amiga y, como consecuencia de ello, le quitó la vida a su agresor, pero el universo la premió con su libertad, dejando huellas en la historia legal de nuestro Uruguay al haber sido el primer caso de defensa propia con ese resultado, marcando así las bases para una nueva era judicial .
A los cuarenta y dos años encontró el amor de su vida: Raúl, un hombre veinte años menor que ella, no afro, que supo convertirse en su compañero, su amigo, su admirador, más allá de las diferencias que desde afuera pudieron otros señalar.
(Ocupa la Presidencia el señor representante José Andrés Arocena) ——Adoptó a un niño, Rulito, y solo la vida no quiso que fueran más, en una época tabú. De allí, esa magia especial, ese algo único que tenía Rosa con los niños. Fue la única vedete que tuvo esa cercanía con ellos.
Fue una artista; se convirtió en empresaria y logró formar la primera banda musical profesional exitosa, en la que los afrouruguayos se elevaron a nivel internacional con dignidad y eran reconocidos como trabajadores. Es así como dignificó a los suyos y a las próximas generaciones.
Su baile era espontáneo, como una fuerza de la naturaleza, era algo que salía del fondo de los tiempos, por eso era único. Ella decía que venía de mucho más atrás, de tiempo ancestral. Era como un huracán, como una tormenta.
Fue escritora y poetisa aun sin escuela, porque las palabras las llevó en el alma y aprendió, por gusto e iniciativa propia, cómo aplicarlas para expresar lo más profundo de sí. Tenía una columna semanal en el diario La República. En esta expresaba su preocupación por la comunidad negra, por la condición de la mujer y por la justicia social.
Escribió canciones que grabó con su voz y, luego, interpretaron otros, como Ruben Rada y Horacio Guarany.
Entre algunas de sus más célebres afirmaciones destacamos: "No me encandilan los flashes ni las cámaras. Detrás de mi fachada de vedete sigue palpitando la misma hija de la Chunga, que nació pobre en una pieza del Mediomundo. Soy crítica, exigente con los que discriminan mi raza, pero mucho más implacable con mis hermanos negros que no se hacen respetar. No uso mi temperamento para defender una mentira, lo hago para defender mi verdad y la de los míos. Mi danza auténtica, personal, es impulsada desde los chicos, rítmicamente firmes los pianos, rezongones, y los repiques jugando y llamando entre maderas en claves hasta marcar el último compás".
"El compromiso es con las lonjas", manifestaba Rosa Luna. "Meta y meta madera y tambor. Cuadras y cuadras, a no aflojar. Después de la ronda y que el repique marca el final y cada uno pa' su casa".
En 1993, estando en una gira por Canadá, la sorprende la muerte. Uruguay lloró amargamente su partida. El legado de Rosa vivirá por siempre. Vivamos el candombe todo el año, que el carnaval es otra cosa y dura solo un mes.
Este es el homenaje que le rendimos a dos grandes mujeres que inspiraron y todavía inspiran a tantos uruguayos. Fueron dos mujeres que defendieron su negritud más allá de la adversidad. Y por el honor que me inspira Marta, por el honor que me inspira Rosa, hoy más que nunca y con coraje ancestral puedo decir que me siento rotundamente libre y rotundamente negra.
Muchas gracias.
(Aplausos en la sala y en la barra).

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